Carta abierta de un cooperativista

Carta abierta de un Cooperativista.

Después de las últimas asambleas un poco más movidas, o al menos singulares, me puse a pensar porqué había tal grado de frustración y pesimismo y aquí están, a bote pronto, mis reflexiones que deseo compartir con el resto de miembros de la cooperativa por si les puede interesar o servir de inicio para que otros compartan las suyas y entre todos cambiar ese clima de pesimismo.

¿Qué ha cambiado del principio hasta ahora?

La idea de ser nosotros los artífices de nuestra jubilación sigue siendo válida,

  1. Porque nos creamos nuestros propio sitio, sin tener que depender de familiares u otras instituciones en las cuales a veces no es fácil entrar o tener sitio. Me podrán decir que con “perricas”, pero si lo podemos conseguir más barato y este es otro objetivo que sigue siendo válido, juntos somos y seremos más fuertes que por separado.
  2. Porque envejecemos organizándonos lo que más nos guste o interese. Lógico que también haya unas normas de funcionamiento y convivencia que tendremos que parir y preparar nosotros mismos. Alguien podrá decir que mejor si ya te las dan hechas te adaptas y listo. Pero ¿ y si no te convencen o gustan? Las impuestas no las puedes cambiar y aquí eres tú y el resto de compañeros/as de edades similares e intereses comunes quien va a tener que organizar la casa “tu casa” de la forma que más guste a la mayoría, y si alguna cosa no funciona, o hay que cambiarla, pues se plantea y, si la mayoría lo adopta, pues se cambia, siendo tu el que dice como quieres pasar esta última etapa de tu vida.

Si el objetivo primordial era: “crear nuestra propia plaza de residencia y ser quién dice como queremos organizarnos para ir envejeciendo”, no ha cambiado en absoluto.

¿Por qué si al principio había tanta gente interesada, incluso lista de espera, hoy en día estamos cuestionando la viabilidad del proyecto por falta de cooperativistas? ¿Qué ha pasado? ¿En qué hemos fallado?

Yo no voy a señalar a nadie, pues supongo que cada uno que se ha dado de baja tendrá su motivo. Si sería bueno conocer las más comunes para ponerles remedio y evitar más bajas. Hay una bastante entendida y que se oye con frecuencia y es el pesimismo.. “tú crees que esto se llevará a cabo..” “veremos construida la residencia…”. La respuesta depende del clima de pesimismo u optimismo que cada uno de nosotros hemos interiorizado y de las ganas de implicarnos que cada uno tengamos.

En este campo todos podemos ser “cooperativistas” y cambiar la tendencia no hacia un optimismo sin base, sino hacia un realismo confiado.

Desde el principio, siempre he pensado que era un proyecto viable. Hoy en día, con todas las dificultades lo veo realizable, y en un futuro próximo incuestionable, puesto que cada día vivimos más tiempo y por lo tanto aparecen más problemas propios de la vejez, alzheimer, demencias, movilidad, etc…, por ello necesitaremos una mayor ayuda especializada que no vamos a tener en nuestra casa y si en un lugar como este.

Fijénse si estoy convencido, que incluso lo veo como una inversión, teniendo en cuenta los números, que por el precio de un residente en cualquier residencia privada, podremos estar el matrimonio, por lo que la inversión inicial se amortiza en breve espacio de tiempo, y con la ventaja que se puede transmitir a los hijos o descendientes.

Este es un buen plan de jubilación a futuro, incluso para los que ahora ni se plantean la jubilación ¿invertirá el estado en nuevas plazas para residencias?

Si estas líneas te han levantado el ánimo, objetivo conseguido, o si de lo contrario te han deprimido lo siento de verás y ten por seguro que no era mi intención.

Un cooperativista optimista